El rincón vacío y el jarrón de suelo en cerámica

Septiembre trae una luz distinta. Entra más baja por las ventanas y deja al descubierto esos rincones que pasaron desapercibidos en verano. El hueco entre el zócalo y el marco de la puerta, la esquina junto al sofá o el descanso de la escalera parecen de pronto vacíos.

El peso justo en el suelo

No todos los rincones piden una mesa auxiliar o una estantería más. A veces basta con asentarlos desde el suelo. La cerámica pesada, moldeada en terracota con una textura mineral, resuelve el espacio sin entorpecer el paso.

El jarrón de suelo de 70cm en terracota esmaltada marrón y granito está pensado para eso. Con una base firme y un acabado que recuerda a la piedra oscura y al barro cocido, resalta frente a paredes blancas o tonos arena. Tiene presencia sin necesitar adornos excesivos.

Dejar que la pieza respire

Un buen jarrón de suelo funciona solo. No requiere ramas altas ni arreglos complicados. En septiembre, la frialdad táctil de la pieza equilibra el calor de la madera y los textiles que vuelven al salón.

Cuando la luz del atardecer incide directamente sobre la pieza, el contraste entre el tono tierra y el grano tipo granito gana relieve. Es esa sencillez concreta la que hace que la casa se sienta recogida y lista para el invierno.

Posted in: Ideas

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